Un post paranormal
Hace cincuenta años o más tiempo, los canales de Xochimilco eran preferidos para nadar por los lugareños. Unas jóvenes entraron al agua en plan de diversión, pero debido al fango existente, una de ellas se ahogó. Las amigas que le acompañaban nada pudieron hacer, su cuerpo fue luego localizado a las orillas de la chinampa de Don Julián.
Desde entonces, una cruz marcó el lugar y también a su habitante. Para Don Julián, hombre de pocas palabras, aislado y hosco, la vida cambió. Según creía, el espíritu de la infortunada chica había quedado en el lugar y eso le atemorizaba. Pero pronto encontró la solución: rodear su chinampa con muñecas. De distintos tamaños, tipos, de ojos grandes o pequeños cuerpos, todas dispuestas a protegerlo. Colocó alambre a lo largo y a las orillas de la chinampa y de ahí las colgó: del cuello, de la mano, de donde se pudiera, pero siempre vigilantes. Así fue como todo comenzó.

Sus vecinos de las otras chinampas luego le veían en el barrio con su carrito , buscando entre los desechos, muñecas para ser acompañado .La transformación de la chinampa se hizo al mismo tiempo que su carácter: ya regalaba flores a quienes le visitaban y era menos huraño.
Las muñecas permanecen desde entonces en el lugar. La mayoría son viejas y desgastadas, aunque se han incorporado otras, que han sido llevadas por vecinos o quienes visitan la isla..

Cuentan quienes han ido, que el lugar les ha abierto horizontes, da tranquilidad y se disfruta esa calma. Para otros, dicen que en las noches, sobre todo en temporada de lluvia, cuando hay tormenta, el lugar se vuelve tétrico e impresionante. Cada quien tiene una impresión distinta, una percepción diferente.
De manera sorprendente cuenta su sobrino Anastasio, que Julián murió en el mismo lugar que la ahogada. Ese día, hace dos años y medio, el anciano se acercó al canal para pescar, mientras le comentaba a su sobrino que una sirena se lo quería llevar, pero él le iba a cantar para que no lo hiciera.

Anastasio se fue a ver las vacas y cuando regresó, ya no había nada qué hacer: Julián había muerto de un infarto y había caído al canal.
Don Julián falleció en el 2001, a los 86 años, y le encargó el lugar a su sobrino Anastasio Santana, heredándole sus muñecas, sus creencias y el cultivo de hortalizas, que aun hoy continúa.
Hoy se me ocurrio poner un post de cosas raras que suceden en Mexico, en unos dias pondre algo que tal vez de miedo, o quien sabe :D
pd. Informacion sacada de Skychef
Escuchando: radio.red-latina.org
















